martes, 16 de marzo de 2010

Evolución Subjetiva de la Conciencia 10º

CAPITULO DIEZ


Devoción pura


Jahnava Mata initiation by Indradyumna Swami -0002

Jahnava Mata initiation by Indradyumna Swami -0002 por ISKCON  desire tree.


Jahnava Mata initiation by Indradyumna Swami -0003


Jahnava Mata initiation by Indradyumna Swami -0003 por ISKCON  desire tree.



Una vez Bhaktivinoda Ùhâkura tuvo un sueño en el que estaba vagabun­deando en el cielo cantando el Santo Nombre. Él llegaba a la corte de Yama­râja, donde el mismo Yamarâja estaba sentado con Brahmâ, Nârada y otros discutiendo un punto de un verso del Bhagavad-gîtâ (9. 30):


api cet sudurâcâro, bhajate mâm ananya-bhâk

sâdhur eva samantavyaì, samyag vyavasito hi saì


El significado generalmente aceptado de este verso es: “Aun si alguien comete la más abominable acción, si él es un devoto ananya-bhâk que sólo me adora con servicio devocional el cual es libre de karma y jñâna, él debe considerarse santo debido a que sus esfuerzos son completamente en Mi beneficio y que su determinación está fija”.

Aquí Kèëòa dice: “No importa lo que haya hecho, si él está exclusivamente entregado a Mí, debe ser considerado como Mi devoto. Samyag vyasvasito hi saì. Y cualquier cosa que él haga es ciento por ciento correcta”. Pero luego el siguiente párrafo dice: këipraê bhavati dharmâtmâ, “muy pronto él se volverá virtuoso; él se volverá dharmâtmâ, un hombre recto”.

A medida que Yamarâja, Brahmâ y Nârada discutían este punto, una pregunta surgió. Kèëòa dice: bhayate mâm ananya-bhâk, “uno que es mi devoto exclusivo”. La pregunta que surgió fue: “¿Qué es devoción exclusiva o ananya-bhajana?” Kèëòa dice: “Abandona todas las otras concepciones religiosas y ríndete sólo a Mí”, sarva dharmân parityajya, mâê ekaê äaranaê vraja. Eso es devoción exclusiva. Pero si uno está practicando devoción exclusiva, entonces él es ya un dharmâtmâ, él es ya virtuoso. ¿Cómo es entonces que en el próximo verso, Kèëòa dice: “Pronto él se vuelve un dharmâtmâ?” ¿Cómo debemos acomodar esto? Kèëòa dice:


këipram bhavati dharmâtmâ, äaävac-chântiê nigacchati

kaunteya pratijânîhi, na me bhaktaì pranaäyati


Él pronto se vuelve virtuoso (dharmâtmâ) y obtiene paz duradera. ¡Oh hijo de Kuntî! Declara osadamente que Mi devoto jamás perece”.

Este es el significado general de este verso. Kèëòa le dice a Arjuna: “Él pronto se vuelve dharmâtmâ, Mi devoto nunca se arruina. Ve y declara esto al público”. Kèëòa dice que después que el devoto se convierte en ananya-bhâk, o sea, él abandona todo tipo de obligaciones y se rinde a Kèëòa, entonces nuevamente él será un hombre virtuoso.

A medida que Brahmâ, Nârada y Yamarâja discutían este punto, vieron a Bhaktivinoda Ùhâkura caminando en el cielo y tomando el Santo Nombre. Entonces uno de ellos sugirió: “Ahí está un devoto puro. Debe poder darnos el significado real”. Entonces Bhaktivinoda Ùhâkura fue invitado entre ellos y se le preguntó: “¿Cómo acomodaremos estos puntos?” Kèëòa ha dicho que esta persona es un devoto exclusivo, que ha renunciado a todo tipo de obli­gaciones y que se rindió a Él. Y sin embargo, no siempre será visto como muy virtuoso. ¿Cómo podemos entender esto?

Bhaktivinoda Ùhâkura explicó que “él prontamente se vuelve virtuoso”, no se refiere al devoto exclusivo, sino a aquél que considera que el devoto exclu­sivo es puro en todas circunstancias. “Aun si él realiza un acto abominable, él es realmente un sâdhu, un santo”. Alguien que puede pensar de un devoto exclusivo de esta manera pronto se volverá dharmâtmâ. Esta fue la explica­ción de Bhaktivinoda Ùhâkura.

De esta manera, en mi comentario sobre el Bhagavad-gîtâ, he seguido la explicación de Bhaktivinoda Ùhâkura. Yo también vi que era redundante decir que un devoto ananya-bhâk se vuelve dharmâtmâ. Kèëòa dice que un devoto exclusivo debería ser visto como un sâdhu, un hombre honesto. Alguien que dice que un devoto exclusivo, un alma rendida a Kèëòa, debe ser visto como puro no importa cuáles sean sus prácticas externas; el hombre que hace esta observación, se vuelve virtuoso. Esta es la conclusión apropiada. Lo que él dice es ciento por ciento verdad. Y lo siguiente que Kèëòa dice es que quien pueda observar de esta manera se purificará muy pronto.

Kèëòa afirma que por tal apreciación del devoto exclusivo, una persona pronto vendrá a su deber eterno y obtendrá paz eterna. “Así que Yo te pido, ¡oh hijo de Kuntî! Arjuna, ve y promete al público que Mi devoto exclusivo jamás se perderá” (kaunteya pratijânîhi na me bhakta pranâäyati). Entonces usted conseguirá el beneficio del hombre cuya observación mejora su vida.

De otro modo, ¿por qué debería Kèëòa decir a Arjuna: “Haz un anuncio público que Mi devoto nunca se arruina?” ¿Qué efecto habrá para Arjuna? Pero uno que declara: “Un devoto exclusivo de Kèëòa es santo no importa lo que él haga” pronto se volverá virtuoso. Si Arjuna declara esto, se volverá dharmâtmâ. Él conseguirá el beneficio. Así Kèëòa le dice, “Haz esta observa­ción. Toma un paso osado; toma un riesgo y haz esta observación. Luego tú también conseguirás ese beneficio que Yo he descrito”.

Por supuesto, Arjuna es un parëada, un asociado eterno de Kèëòa, pero usándolo como un ejemplo, Kèëòa le dice: “Hazlo”. Arjuna ha tomado la posición de un indagador independientemente de su carácter pârëada.

Cuando estaba publicando mi comentario sobre el Bhagavad-gîtâ, un hermano espiritual una vez me dijo: “Si usted da tal explicación, luego en el nombre de ananya-bhâk-bhakti, la devoción exclusiva, devotos menos avan­zados se aprovecharán de esto. Lo que usted está revelando aquí es un signi­ficado muy escondido. No es un significado para el público. Es un punto confidencial: api cet su-durâcâro bhajate mâm ananya bhâk, sâdhur eva: ‘Él puede ser el peor sinvergüenza en su vida externa, pero si él es un ananya-bhâk, un alma rendida, debe ser considerado realmente un hombre honesto’. Si usted explica estas cosas de acuerdo con su interpretación, todos dirán: “¡Oh! Yo soy un devoto ananya-bhâk y vivirán indignamente. Así que por favor, no exprese esta interpretación suya tan explícitamente”.

Pero yo publiqué mi comentario a pesar de esta objeción porque el princi­pio subyacente a este verso es importante. Alguien que se ha rendido a Kèëòa es aceptado como Su propiedad. E igualmente como Kèëòa tiene derechos sobre todo y nunca es un invasor, así Su propio hombre nunca debe ser considerado un invasor en ningún momento. Esto se confirma en otra parte, en el Ärîmad-Bhâgavatam: âtmâ bhûyâya ca kalpate, “mi devoto me perte­nece”. Así que alguien que trabaja bajo la inspiración de Kèëòa nunca debería ser considerado un invasor. Puede disfrutar algo en beneficio de Kèëòa si es realmente un alma rendida. Debe ser considerado como de Kèëòa. Él tiene libre acceso a todo lo que pertenece a Kèëòa. Pero alguien objetó, diciendo: “No sea tan amplio en su interpretación”. Si lo hace así, luego la gente sin trabas hará cosas abominables en el nombre de la devoción pura. Ellos dirán: “¡Oh! Soy un vaiëòava. Soy un acyuta-gotra. Soy un hombre de la propiedad de Kèëòa. Lo que es de Su propiedad es mío. Puedo disfrutarlo todo”.

Luego, por supuesto, viene la pregunta, ¿cómo reconocer ananya-bhâk-bhakti, la devoción exclusiva? El problema real está aquí. Simplemente profe­sar que soy un devoto puro no me hará uno. Al contrario, un devoto real pensará: “No soy un devoto real”. Ese será su entendimiento, su sentimiento interno. La devoción exclusiva no es una cosa pequeña. Un devoto genuino piensa: “No puedo ser un ananya-bhâk-bhakta. No he obtenido ese estado. Es muy difícil. Al contrario estoy lejos de eso”. Ese será el sentido general de su actitud.

Qué hablar de devotos menores, Ärîmatî Râdhârâòî misma dice: “La gente me asocia con Kèëòa. Ellos dicen que tengo una conexión ilícita con Kèëòa. Pero lo que ellos dicen es totalmente falso. Mi dolor es que no puedo darle Mi corazón completo a Kèëòa. No puedo decir que soy completamente Suya. Mi problema interno es que no puedo ser enteramente Suya y ellos falsamente piensan que lo soy. No tengo objeción de volverme plenamente Suya, ni tampoco en tener una conexión ilícita con Él; pero Mi gran falla es que no puedo volverme así”. Esa será la actitud general de un real ananya-bhâk-bhakta. Vendrá la tendencia justamente opuesta. El hecho es que alguien que ha aceptado a Kèëòa exclusivamente no tiene gusto por ninguna otra cosa, así que realmente no es un durâcâra: Él no es capaz de actuar en una forma abominable. Internamente está siempre conectado con Kèëòa. En la vida externa él es indiferente. De esta manera lo que haga no es hecho por él. Alguien que actúa en ese plano de la realidad puede destruir miles de univer­sos, pero no hará nada (hatvâpi sa imâl lokân na hauti na nibadhyate). Él está actuando en el plano transcendental, el plano nirguòa. No se lo debe ver en términos de lo que es bueno o malo en el cálculo de este mundo. Él está ausente de aquí.

Todo lo que está en conexión con Kèëòa es bueno; es ninguòa, transcenden­tal, sin cualidades materiales. En este mundo, la verdad es una cosa relativa. “Esto es verdad, esto no es verdad, esto es mío, esto es tuyo”, ¿qué valor tienen estas cosas? Si un devoto roba una flor para Kèëòa, usted puede decir: “¡Oh! ¿Por qué estas robando mi flor?” Pero, ¿cuál es la garantía que esa flor le pertenece? Estos son diferentes estados de concepciones aparentes de la realidad. Un hombre que posee alguna tierra se declara como el propietario. Entonces un gran terrateniente viene y dice: “Usted no es el propietario. Yo tengo la verdadera posesión de esta tierra. Le he permitido sólo usarla”. Pero más allá que el terrateniente, un rey puede venir y decir: “¡Oh no! Esta es mi tierra. Su propiedad es sólo relativa. Soy el regidor de esta tierra. Me perte­nece”. De esta manera una concepción relativa de la verdad pelea con otra. Y la moralidad permanece sólo en esta concepción: “Esto es mío, esto es suyo”.

Todas estas concepciones de propiedad son falsas. Todas estas transaccio­nes de moralidad son falsas, porque no están en conexión con la Verdad Suprema. De esta manera, la conducta aparentemente incorrecta del devoto es totalmente lo contrario en realidad.


dvaite bhadrâbhadra-jñâna, saba ‘manodharma

ei bhâla, ei manda ei saba ‘bhama

Caitanya-caritâmèta Antya-lîlâ 4.176


En el mundo material, las concepciones de bueno y malo o correcto y equivocado son todas maquinaciones mentales. De ahí que, decir: ‘Esto es bueno y esto es malo’, es totalmente equivocado”. Así, en el plano más profundo de la realidad, la onda más profunda de conciencia de Kèëòa se está moviendo y ahí muchas jîvas almas están danzando. Y esa danza es la danza absoluta en donde todo se rinde a Kèëòa en el humor de Vèndâvana: sarva dharmân parityajya mâê ekaê. Todo le pertenece a Kèëòa y para Su satis­facción se puede hacer cualquier cosa. Éste es el único principio seguido por los devotos exclusivos sin tomar en cuenta las múltiples demandas y críticas relativas de este falso plano. Eso es nirguòa, transcendental. En ese plano el cálculo de la falsa propiedad no puede ser aplicado. Todos los reclamos de propiedad no tienen valor en conciencia de Kèëòa.

Hay otro punto que puede ser considerado también en este verso. Una vez, Parâäara Muni estaba cruzando un río. Una joven mujer estaba piloteando el bote. Cuando el bote estaba en la mitad del río, repentinamente se encantó con esa chica. Él le propuso que se unieran y lo hicieron. Como resultado de su unión, Vedavyâsa nació. Parâäara era un hombre que tenía un elevado control de los sentidos. Pero había llegado la hora para el nacimiento de Vyâsa, esto creó una necesidad de un estado particular en él. Sorpresiva­mente se sintió agobiado por la lujuria y se unió con esa mujer. De su unión llegó Vyâsadeva, el compilador de todas las Escrituras védicas. Así esta fue la determinación de la Voluntad Universal. Parâäara no debe ser acusado o condenado. Él no es parte de eso, es un instrumento de la Voluntad Universal. No deberíamos considerar esto como un evento de la lujuria y criticar a Parâäara por su acción inmoral. Él fue inspirado por algún deseo interior e impulsado por la fuerza divina de la voluntad nirguòa de Kèëòa. Sólo después de eso sucedieron estas cosas.

Por eso Kèëòa dice en el Bhagavad-gîtâ que no es la acción sino el trasfondo de la acción lo que se debe considerar. Eso es lo que se tiene que examinar y no la acción aislada. El motivo oculto a la acción; no el karma, sino el propósito, ese es el culpable. Draupadî tuvo cinco maridos, pero no por su deseo. Ella tuvo que aceptar el problema como su deber; no lo hizo conside­rando el placer. Así Draupadî no debe ser responsabilizada por esta situación; no se puede decir que no era casta. No puede ser tomada como responsable de tener muchos maridos. Se dice en la Äâstra que Draupadî o Kuntî pueden ser vistas como incastas, pero si usted canta sus nombres se purificará. Así se debe considerar el significado interno de un acto, su propósito, no la acción externa.

Se sirve al principio superior, no por seguir una ley ordinaria, sino por seguir una ley superior. En ese caso, la ley ordinaria es sobrepasada. Uno podría pensar que un devoto es culpable desde la consideración de la ley ordinaria, pero no desde la consideración de una ley superior, Kèëòa ha dicho que si usted puede apreciar a Sus rompedores de leyes, usted se elevará.


ajñayaiva gunân doëân, mâyâ disthân api svakân

dharmân saêtyajya yaì sarvân, mâê bhajet sa ca sattamaì

Ärîmad-Bhâgavatam 11.11.32


Kèëòa dice: “Las reglas de las Escrituras vienen de Mi dirección, de Mi orden. Pero si alguien rompe estas reglas para satisfacerme, debería ser consi­derado un mejor devoto”. Algunas veces puede ser necesario mostrar aun la lealtad más grande a un rey cruzando sobre las leyes del rey. Así, aquí Dios está sobre la ley. Cuando consideramos la naturaleza de la Divinidad, debe­mos concluir que Kèëòa está sobre la ley. La ley es para nosotros. Pero la ley no puede ser aplicada en su caso. Él es absoluto. Cuando alguien ha venido realmente en conexión con el Absoluto, él no puede sino ignorar el significado de las leyes para la gente ordinaria. Por supuesto, esto se lo debe entender en un sentido más elevado. No es que los devotos no van a observar las leyes en el nombre de la devoción. Pero en un sentido elevado tenemos que entender que Kèëòa lo es todo. Él es el creador de la ley y Él mismo a veces rompe la ley y gusta especialmente de aquellos que están dispuestos a romper la ley por Él. Sus favoritos son aquellos que están listos a arriesgarse por Su servi­cio, que están listos a soportar las consecuencias de romper la ley.

Esta es la completa naturaleza de Kèëòa en el Vraja-lîlâ. En Vèndâvana, todas las consideraciones de interés local e individual son sacrificadas. En Vèndâvana, hay el más elevado autosacrificio, al grado que el propio interés particular o las consideraciones de todos son sacrificados al fuego. Sólo cuando usted llega a ese estado de autosacrificio puede nacer en Vèndâvana; no antes. Esta es la conclusión del Bhagavad-gîtâ.


sarva dharmân partiyajaya, mâm ekaê äaranaê vraja

ahaê tvâê sarva pâpebhyo, mokëayiäyâmi mâ äucaì


Kèëòa dice: “Debes arriesgar todos tus prospectos, debes arriesgarlo todo, sin ningún otro prospecto que Yo. No puedo soportar la presencia de ninguna entidad secundaria en tu corazón. No puedo tolerar que vengas a Mí con alguna consideración. Mi relación contigo debe ser incondicional. No puedo tolerar ningún otro interés en el corazón de Mi devoto. Sólo un interés y ese soy Yo. Sacrifica todos tus así llamados intereses, todos tus proyectos, todo. Luego puedes venir a encontrarme en Vèndâvana”.



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jueves 11 de marzo de 2010

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