jueves, 31 de diciembre de 2009

Oraciones de un amigo brahmana (Sudama Brahmana) al Señor Sri Krsna


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Oraciones de un amigo brähmaëa (Sudämä Brähmaëa) al Seïor Çré Kåñëa


El Seïor Kåñëa, tenía un muy buen amigo brähmaëa. Siendo este un brähmaëa perfecto, estaba muy elevado en lo referente a conocimiento trascendental, y, debido a su evolucionado conocimiento, no estaba apegado en absoluto al disfrute material. Por lo tanto, estaba muy tranquilo, y había logrado el control supremo de sus sentidos. Estos significa que el brähmaëa era un devoto perfecto, pues a menos que se sea un devoto perfecto, uno no puede alcanzar el nivel más elevado de conocimiento. Se afirma en El Bhagavad-gétä que una persona que ha logrado la perfección del conocimiento, se rinde a la Suprema Personalidad de Dios. En otras palabras, toda persona que haya rendido su vida al servicio de la Suprema Personalidad de Dios, ha logrado el conocimiento perfecto. El resultado del conocimiento perfecto es que uno se desapega de la forma de vida materialista. Este desapego significa completo control de los sentidos, los cuales siempre están atraídos al disfrute material. Los sentidos del devoto se purifican y, al encontrarse en ese estado, se dedican al servicio del Seïor. Ese es el campo completo del servicio devocional.


Si bien el amigo brähmaëa del Seïor Kåñëa era un hombre de familia, no estaba entregado a acumular riquezas para tener una vida muy cómoda; por consiguiente, estaba satisfecho con los ingresos que automáticamente le llegaban de acuerdo con su destino. Ese es el signo del conocimiento perfecto. Un hombre que tiene conocimiento perfecto, sabe que uno no puede ser más feliz que lo que tiene destinado. En este mundo material, todos están destinados a sufrir una cierta cantidad de aflicción y disfrutar una cierta cantidad de felicidad. La cantidad de felicidad y de aflicción ya está predestinada para cada entidad viviente. Nadie puede aumentar ni disminuir la felicidad que ofrece la forma de vida materialista. El brähmaëa, por lo tanto, no se esforzaba por conseguir más felicidad material, sino que usaba su tiempo para el desarrollo de su conciencia de Kåñëa. Externamente parecía ser muy pobre, porque no tenía ninguna ropa opulenta y no podía proveerle ropa muy opulenta a su esposa; y debido a que su condición material no era muy opulenta, ni siquiera estaba comiendo suficientemente, y, por ello, tanto el como su esposa se veían muy delgados. La esposa no estaba muy ansiosa de buscar su comodidad personal, pero estaba muy preocupada por su esposo, que era un brähmaëa muy piadoso. Como ella estaba mal de salud, temblaba, y a pesar de que no le gustaba darle órdenes a su esposo, le habló de la siguiente manera:


“Mi querido seïor, yo se que el Seïor Kåñëa, que es el esposo de la diosa de la fortuna, es tu amigo personal. Tú además eres un devoto del Seïor Kåñëa, y El siempre está dispuesto a ayudar a Su devoto. Aun si tú crees que no le estás prestando ningún servicio devocional al Seïor, de todos modos tú estás rendido a El, y el Seïor es el protector de las almas rendidas. Más aún, yo se que el Seïor Kåñëa es la personalidad ideal de la cultura vedica. El siempre está a favor de la cultura brahmínica, y es muy bondadoso para con los brähmaëas capacitados. Tú eres la persona más afortunada de todas, pues tiene como amigo a la Suprema Personalidad de Dios. El Seïor Kåñëa es el único refugio que hay para las personalidades como tú, porque estás plenamente rendido a El. Tú eres santo, erudito, y tienes pleno control de tus sentidos. En esas circunstancias, el Seïor Kåñëa es tu único refugio. Entonces, por favor, ve donde El. Estoy segura de que El inmediatamente se dará cuenta de que estás en la miseria. Tú además eres una persona casada; por lo tanto, como no tienes dinero alguno, te encuentras en una situación muy difícil. Pero tan pronto como El se de cuenta de tu posición, ciertamente te dará suficientes riquezas como para que puedas vivir muy confortablemente. El Seïor Kåñëa ahora es el Rey de la dinastía Bhoja, Våñëi y Andhaka, y he oído que nunca abandona Su ciudad capital, Dvärakä. El está viviendo allí, y no tiene ocupaciones externas. El es tan bondadoso y liberal, que inmediatamente le da todo, incluso Su propio ser, a cualquier persona que se rinda a El. Si está dispuesto a darse a Sí Mismo personalmente a Su devoto, entonces no hay nada maravilloso en que de algunas riquezas materiales. Desde luego, El no le da mucha riqueza material a Su devoto si este no está muy fijo, pero creo que, en tu caso, El sabe perfectamente bien cuán fijo estás en el servicio devocional. Por lo tanto, El no vacilará en otorgarte algún beneficio material para satisfacer las necesidades básicas de la vida.”


De esa manera, la esposa del brähmaëa le pidió a este una y otra vez con gran humildad y sumisión, que fuera donde el Seïor Kåñëa. El brähmaëa pensó que no había ninguna necesidad de pedirle beneficio material alguno al Seïor Çré Kåñëa, pero la súplicas de su esposa lo persuadieron. Además, pensó:


“Si voy allá, podre ver al Seïor personalmente. Esa será una gran oportunidad, aun si no pido ningún beneficio material de El.”


Cuando había decidido visitar a Kåñëa, le preguntó a su esposa si tenía algo en casa que le pudiera ofrecer a Kåñëa, pues debía llevarle algún regalo a su amigo. La esposa recogió de inmediato entre sus amistades vecinas cuatro puïados de arroz plano, lo amarró en una pequeïa tela que era como un païuelo, y se lo dio a su esposo para que se lo obsequiara a Kåñëa. Sin esperar más, el brähmaëa cogió el regalo y se dirigió a Dvärakä a ver a su Seïor. Mientras se dirigía a Dvärakä, estaba absorto pensando en que iba a poder ver al Seïor Kåñëa. No tenía nada en su corazón, a excepción de pensamientos acerca de Kåñëa.

...

Despues de recibir muy bien al brähmaëa y de sentarlo en Su propio lecho acolchado, el Seïor Kåñëa dijo:


“Mi querido amigo brähmaëa, tú eres una personalidad muy inteligente, y conoces muy bien los principios de la vida religiosa. Supongo que despues de que terminaste tu educación en la casa de nuestro maestro, y despues de que lo recompensaste suficientemente, debes haber regresado a tu hogar y recibido una esposa adecuada. Se muy bien que desde un principio no estabas apegado en absoluto a la forma de vida materialista, ni tampoco deseaste ser muy opulento materialmente, y, por lo tanto, estás necesitado de dinero. En este mundo material, rara vez se encuentran personas que no están apegadas a la opulencia material. Esas personas desapegadas no tienen ni el más mínimo deseo de acumular riquezas y prosperidad para la complacencia sensual, pero algunas veces se observa que recaudan dinero solamente para exhibir una vida ejemplar de personas casadas. Ellos muestran cómo uno puede convertirse en una persona casada ideal, mediante la distribución correcta de la riqueza y, al mismo tiempo, volverse un gran devoto. Esos casados ideales han de ser considerados seguidores de Mis pasos. Yo espero, Mi querido amigo brähmaëa, que recuerdes todos aquellos días de nuestra vida colegial, cuando tú y Yo vivíamos junto en el internado. En realidad, todo conocimiento que tú y Yo hemos recibido en nuestra vida, fue acumulado en nuestra vida estudiantil.


“Si un hombre se le educa suficientemente durante la vida estudiantil, bajo la guía de un maestro apropiado, su vida se vuelve un exito en el futuro. El puede cruzar muy fácilmente el oceano de la nesciencia, y no está sujeto a la influencia de la energía ilusoria. Mi querido amigo, todo el mundo debe considerar a su padre como su primer maestro, ya que por la misericordia del padre uno obtiene este cuerpo. El padre, por lo tanto, es el maestro espiritual natural. Nuestro siguiente maestro espiritual es aquel que nos inicia en el conocimiento trascendental, y ha de ser adorado tanto como Yo. Puede haber más de un maestro espiritual. El maestro espiritual que instruye a los discípulos acerca de asuntos espirituales se llama çikñä-guru, y el maestro espiritual que inicia al discípulo se llama dékñä-guru. Ambos son Mis representantes. Puede haber muchos maestros espirituales que instruyan, pero el maestro espiritual que inicia es uno. Debe entenderse que un ser humano que aprovecha a estos maestros espirituales y que, habiendo recibido el conocimiento apropiado de ellos, cruza el oceano de la existencia material, ha utilizado correctamente su forma humana de vida. El tiene conocimiento práctico de que el beneficio máximo de la vida, el cual puede lograrse solamente en esta forma humana, es alcanzar la perfección espiritual, y así ser trasladado de regreso al hogar, de regreso a Dios.


“Mi querido amigo, Yo soy Paramätmä, la Superalma que se encuentra presente en el corazón de todos, y es Mi orden directa que la sociedad humana siga los principios de varëa y äçrama. Como lo he afirmado en El Bhagavad-gétä, la sociedad humana debe dividirse, de acuerdo con la naturaleza y actividad de cada cual, en cuatro varëas. De forma similar, todo el mundo debe dividir su vida en cuatro partes. Uno debe usar la primera parte de la vida para volverse un estudiante genuino, recibir el conocimiento adecuado y mantenerse bajo el voto de brahmacarya, para poder consagrar su vida por completo al servicio del maestro espiritual, sin entregarse a la complacencia de los sentidos. Un brahmacäré debe llevar una vida de austeridades y penitencia. El hombre de familia debe vivir una vida regulada de complacencia sensual, pero nadie debe permanecer como hombre de familia durante la tercera etapa de la vida. En esa etapa, se tiene que regresar a las austeridades y penitencias practicadas anteriormente, en la vida de brahmacäré, y así liberarse del apego por la vida familiar. Despues de uno liberarse de sus apegos por la forma materialista de vida, puede adoptar la orden de sannyäsa.


“Siendo la Superalma de las almas vivientes que mora en el corazón de todos, Yo observo las actividades de todos en cada etapa y orden de vida. Sin importar en que etapa se encuentre alguien, cuando Yo veo que se ocupa sería y sinceramente de ejecutar los deberes que ordena el maestro espiritual, y que dedica así su vida al servicio del maestro espiritual, esa persona se vuelve muy querida por Mí. En lo que concierne a la vida de brahmacarya, si uno puede continuar la vida de brahmacäré bajo la dirección de un maestro espiritual, eso es muy, muy bueno; pero si en la vida de brahmacäré uno siente los impulsos sexuales, entonces debe despedirse de su maestro espiritual, satisfaciendo al guru según el deseo de este. De acuerdo con el sistema vedico, al maestro espiritual ha de ofrecersele un regalo, el cual recibe el nombre de guru-dakñiëä. Luego el discípulo debe adoptar la vida de hombre de familia, casándose de acuerdo con los ritos religiosos.”


Kåñëa continuó hablando con Su amigo brähmaëa:


“Mi querido amigo, creo que recuerdas nuestras actividades durante los días en que vivíamos como estudiantes. Puede que recuerdes que una vez fuimos al bosque a recoger leïa por orden de la esposa del guru. Mientras recogíamos la madera seca, por casualidad entramos en el denso bosque y nos perdimos. Hubo una tormenta de polvo imprevista, y luego aparecieron nubes y relámpagos en el cielo, y el explosivo sonido del trueno. Llegó la hora de la puesta del Sol, y nos encontramos perdidos en la oscura selva. Despues de esto, hubo una severa lluvia, el suelo entero estaba inundado de agua, y no podíamos encontrar la manera de regresar al äçrama de nuestro guru. Puede que recuerdes esa lluvia torrencial - no era en realidad una lluvia, sino una especie de devastación -. A causa de la tormenta de polvo y de la fuerte lluvia, empezamos a sentirnos muy doloridos, y en todas las direcciones a las que nos volvíamos, nos encontrábamos confundidos. En esa angustiosa condición, nos tomamos de la mano y tratamos de encontrar la salida. Así pasamos la noche entera, y en las primeras horas de la maïana, cuando nuestro gurudeva supo de nuestra ausencia, envió a sus discípulos a que nos buscaran. El tambien fue con ellos, y cuando nos hallaron en la selva, nos encontraron muy afligidos.


“Con gran compasión, nuestro gurudeva dijo: “Mis queridos muchachos, es muy maravilloso que hayan soportado tantas molestias por mí. A todo el mundo le gusta cuidar su cuerpo antes que otra cosa, pero ustedes son tan buenos y fieles a su guru, que sin importarles las comodidades corporales, han soportado tantas molestias por mí. Tambien estoy contento de ver que estudiantes genuinos como ustedes esten dispuestos a soportar toda clase de dificultades para la satisfacción del maestro espiritual. Esa es la manera en que un discípulo genuino se puede liberar de su deuda con el maestro espiritual. Es deber de un discípulo dedicar su vida al servicio del maestro espiritual. Mis queridos discípulos, mejores entre los nacidos por segunda vez, estoy muy complacido con su acción, y yo los bendigo: ¡Que todos sus deseos y aspiraciones se cumplan! ¡Que la comprensión de los Vedas que han recibido de mí, permanezca siempre en su memoria, para que en todo momento puedan recordar las enseïanzas de los Vedas y citar sus instrucciones sin ninguna dificultad! De esa manera, nunca se decepcionarán en esta vida ni en la próxima.””


Kåñëa continuó:


“Mi querido amigo, puede que recuerdes que muchos incidentes así como ese ocurrieron mientras estábamos en el äçrama de nuestro maestro espiritual. Ambos podemos darnos cuenta de que sin las bendiciones del maestro espiritual, nadie puede ser feliz. Por la misericordia del maestro espiritual y por sus bendiciones, uno puede alcanzar la paz y la prosperidad, y cumplir la misión de la vida humana.”


Al oír esto, el brähmaëa erudito respondió:


“Mi querido Kåñëa, Tú eres el Seïor Supremo y el maestro espiritual supremo de todo el mundo, y ya que yo fui lo suficientemente afortunado como para vivir contigo en la casa de nuestro guru, creo que no tengo que hacer nada más en lo que concierne a los deberes vedicos prescritos. Mi querido Seïor, los himnos vedicos, las ceremonias rituales, las actividades religiosas, y todos los demás requerimientos necesarios para lograr la perfección de la vida humana, entre ellos el desarrollo económico, la complacencia sensual y la liberación, se derivan todos de una sola fuente: Tu personalidad suprema. Todos los diversos procesos de la vida, a fin de cuentas tienen como meta la comprensión de Tu personalidad. En otras palabras, constituyen las diferentes partes de Tu forma trascendental. Aun así, Tú desempeïaste el papel de estudiante, y viviste con nosotros en la casa del guru. Esto significa que adoptaste todos esos pasatiempos solamente para Tu placer; de no ser por eso, no había razón de que desempeïaras el papel de un ser humano.” (Libro de Kåñëa, Cap. 79, págs. 563-569).


El Seïor Kåñëa, la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma de toda entidad viviente, conoce muy bien lo que hay en el corazón de todos. El tiene una disposición especial para con los devotos brähmaëas.


Durante un largo rato, el Seïor Kåñëa se dedicó a hablar con Sudämä Vipra acerca de la amistad que habían compartido en el pasado. Luego, tan sólo para disfrutar de la compaïía de un viejo amigo, el Seïor Kåñëa comenzó a sonreír, y preguntó:


“Mi querido amigo, ¿que me has traído? ¿Te dio tu esposa algún sabroso comestible para Mí?”


Mientras el Seïor Kåñëa le hablaba a Su amigo, lo miraba y sonreía con gran amor. El continuó:


“Mi querido amigo, debes haberme traído de tu hogar algún obsequio.”


El Seïor Kåñëa sabía que Sudämä estaba vacilando en presentarle el insignificante arroz plano, que de hecho era indigno de que El lo comiera, y dándose cuenta de lo que pasaba por la mente de Sudämä Vipra, el Seïor dijo:


“Mi querido amigo, es indudable que a Mí no me hace falta nada, pero si Mi devoto me da algo como ofrenda de amor, aunque sea muy insignificante, Yo lo acepto con gran placer. Por otra parte, si una persona no es devota, aunque me ofrezca cosas muy valiosas, no me gusta aceptarlas. En realidad, Yo acepto tan sólo aquellas cosas que me son ofrecidas con devoción y amor; de no ser así, Yo no acepto nada, por valioso que sea. Si Mi devoto puro me ofrece incluso cosas de lo más insignificantes - una pequeïa flor, una hojita, un poquito de agua - pero satura la ofrenda con amor devocional, entonces no sólo acepto esa ofrenda con agrado, sino que la como con gran placer.”


El Seïor Kåñëa le aseguró a Sudämä Vipra que El sentiría mucho agrado en aceptar el arroz plano que había traído de su hogar, pero Sudämä Vipra vaciló en presentárselo al Seïor, a causa de la gran vergüenza que tenía. El pensó:


“¿Cómo puedo ofrecerle cosas tan insignificantes a Kåñëa?”, y simplemente inclinó la cabeza.


El Seïor Kåñëa, la Superalma, conoce todo lo que hay en el corazón de todos. El conoce las intenciones y los deseos de todos. Por lo tanto, El conocía la razón por la cual Sudämä Vipra había ido a El. El sabía que, movido por la extrema pobreza, había ido allí a petición de su esposa. Pensando en Sudämä como Su muy querido compaïero de clase, El sabía que el amor que Sudämä sentía por El como amigo, nunca se había manchado con ningún deseo de conseguir beneficios materiales. Kåñëa pensó:


“Sudämä no ha venido a pedir nada de Mí, pero sintiendose obligado por el pedido de su esposa, ha venido a verme sólo para complacerla.”


El Seïor Kåñëa decidió, por lo tanto, que le daría a Sudämä Vipra más opulencia material que la que podía imaginar incluso el Rey del cielo.


El arrebató entonces el manojo de arroz plano que colgaba del hombro del pobre brähmaëa y que se encontraba guardado en un rincón de su manto, y dijo:


“¿Que es esto? Mi querido amigo, ¡me has traído un muy sabroso arroz plano!”.


El animó a Sudämä Vipra, diciendo:


“Yo considero que esta cantidad de arroz plano no sólo me satisfará a Mí, sino que satisfará a toda la creación.”


De esta afirmación se concluye que Kåñëa, siendo la fuente original de todo, es la raíz de toda la creación. Así como por regar la raíz de un árbol, de inmediato se distribuye agua por todas partes del mismo, así mismo el hacerle un ofrecimiento a Kåñëa o cualquier acción que se haga para Kåñëa, ha de considerarse la labor de bienestar social más elevada que existe, pues el beneficio de un ofrecimiento así, es distribuido a todo lo largo de la creación. El amor por Kåñëa se distribuye a todas las entidades vivientes.


Mientras el Seïor Kåñëa le hablaba a Sudämä Vipra, comió un bocado de su manojo de arroz plano, y al tratar de comer un segundo bocado, Rukmiëé-devé, quien es la propia diosa de la fortuna, detuvo al Seïor asiendole Su mano. Despues de tocar la mano de Kåñëa, Rukmiëé dijo:


“Mi querido Seïor, ese solo bocado de arroz plano es suficiente para hacer que aquel que lo ofreció se vuelva muy opulento en esta vida, y continúe su opulencia en la siguiente. Mi Seïor, eres tan bondadoso con Tu devoto, que incluso ese solo bocado de arroz plano te complace muchísimo, y Tu complacencia le asegura al devoto la adquisición de opulencia, tanto en esta vida como en la próxima.”


...

Mientras el erudito brähmaëa Sudämä se encontraba en el hogar del Seïor Kåñëa, no parecía que hubiera recibido nada sustancioso de El, y, aun así, no le pidió nada al Seïor. La siguiente maïana, el partió hacia su hogar, pensando siempre en la recepción que le había dado Kåñëa, y así se sumergió en la dicha trascendental. Durante todo el camino al hogar, simplemente recordaba el trato que le había dado el Seïor Kåñëa, y se sentía muy feliz de haber visto al Seïor.


El brähmaëa comenzó a pensar de la siguiente manera:


“Es de lo más placentero ver al Seïor Kåñëa, quien está muy consagrado a los brähmaëas. ¡Que gran amante de la cultura brahmínica es El! El es el Brahman Supremo Mismo, y, aun así, participa de una relación recíproca con los brähmaëas. Además El respeta tanto a los brähmaëas, que abrazó contra Su pecho a un brähmaëa pobre como yo, si bien El nunca abraza a nadie contra Su pecho a excepción de la diosa de la fortuna. ¡Cómo puede hacerse comparación alguna entre el Supremo Seïor Kåñëa, que es el único refugio de la diosa de la fortuna, y yo, un brähmaëa pecador y pobre! Y aun así, considerándome un brähmaëa, El me estrechó entre Sus dos brazos trascendentales, con un placer muy sincero y profundo. El Seïor Kåñëa fue tan bondadoso conmigo, que permitió que me sentara en el mismo lecho donde se acuesta la diosa de la fortuna. El me consideró Su verdadero hermano. ¿Cómo he de entender cuán obligado estoy con El? Cuando me encontraba cansado, ®rématé Rukmiëé-devé, la diosa de la fortuna, comenzó a abanicarme, asiendo el cämara de cola de yak con su propia mano. Ella nunca tomó en cuenta su excelsa posición como primera reina del Seïor Kåñëa. La Suprema Personalidad de Dios me prestó servicio, debido a Su alta estima por los brähmaëas, y por dar masajes a mis piernas y alimentarme con Su propia mano, ¡prácticamente me adoró! Todo el mundo, a todo lo largo del universo, adora los pies de loto del Seïor Kåñëa, aspirando a la elevación a los planetas celestiales, o a la liberación, o a toda clase de opulencias materiales, o a la perfección de los poderes del yoga místico. Sin embargo, el Seïor fue tan bondadoso conmigo, que no me dio ni un centimo, sabiendo muy bien que soy un hombre que se encuentra en la miseria, y que si obtuviera algún dinero, podría envanecerme y volverme loco por la opulencia material, y así olvidarme de El.”


Pensando así, el erudito brähmaëa llegó gradualmente a su propio hogar. Pero al llegar allí, vio que todo se encontraba cambiado en forma maravillosa. El vio que en lugar de su cabaïa, había grandes palacios hechos de valiosas piedras y joyas, que brillaban como el Sol, la Luna y los rayos del fuego. No sólo había grandes palacios, sino que a intervalos había parques bellamente decorados, en los que paseaban muchos hermosos hombres y mujeres. En esos parques había hermosos lagos llenos de flores de loto y de bellos lirios, y había bandadas de pájaros multicolores. Al ver la asombrosa transformación de su lugar natal, el brähmaëa comenzó a pensar para sí:


“¿Cómo es posible que yo este viendo todos estos cambios? ¿Este lugar me pertenece a mí o le pertenece a otra persona?


Si es el mismo lugar dónde yo solía vivir, entonces, ¿cómo ha cambiado tan maravillosamente?”


Así pues, el comenzó a pensar:


“Desde el comienzo de mi vida yo he sido extremadamente pobre, así que ¿cuál puede ser la causa de una opulencia tan grande y repentina? No encuentro ninguna otra causa más que la mirada muy misericordiosa de mi amigo, el Seïor Kåñëa, el miembro principal de la dinastía Yadu. Con toda certeza, estos son regalos de la misericordia sin causa del Seïor Kåñëa. El Seïor es autosuficiente, el esposo de la diosa de la fortuna y, así pues, siempre se encuentra pleno de seis opulencias. El puede comprender lo que hay en la mente de Su devoto, y satisface suntuosamente los deseos de este. Todos estos son actos de mi amigo, el Seïor Kåñëa. Mi hermoso y oscuro amigo Kåñëa es mucho más generoso que la nube que puede llenar de agua el gran oceano. La nube trae profusa lluvia de noche, tan sólo para complacer al agricultor, sin perturbarlo de día con lluvias. Y sin embargo, cuando el agricultor se despierta por la maïana, considera que no ha llovido lo suficiente. De forma similar, el Seïor satisface el deseo de todos según la posición de cada cual y, aun así, aquel que no posee conciencia de Kåñëa, considera que todos los regalos del Seïor son menos que los que el deseaba. Por otra parte, cuando el Seïor recibe de Su devoto una pequeïa cosa que este ofrece con amor y afecto, la considera un valioso y grandioso regalo. Yo mismo soy el ejemplo vívido de ello. Tan sólo le ofrecí un bocado de arroz plano y, a cambio, El me ha dado opulencias mayores que la opulencia del Rey del cielo.”

...

El brähmaëa, sintiendose muy obligado con Kåñëa, pensó:


“Yo rezo por tener la amistad del Seïor Kåñëa, y por dedicarme a Su servicio, y por rendirme completamente a El con amor y afecto, vida tras vida. Yo no quiero ninguna opulencia. Tan sólo deseo no olvidar Su servicio. Yo simplemente deseo estar asociado con Sus devotos puros. ¡Que mi mente y actividades se encuentren siempre ocupadas en Su servicio! La innaciente Suprema Personalidad de Dios, Kåñëa, sabe que muchas grandes personalidades han caído de sus posiciones debido a la opulencia excesiva. Por lo tanto, en ocasiones, el Seïor no da cierta opulencia ni siquiera cuando el devoto se la pide. El es muy cauteloso con Sus devotos. Debido a que un devoto que se encuentra en una posición inmadura del servicio devocional, por encontrarse en el mundo material pudiera caer de su posición si se le ofrece gran opulencia, el Seïor no se la ofrece. Esa es otra manifestación de la misericordia sin causa del Seïor para con Su devoto. Su interes principal es que el devoto no caiga. El es igual que un padre bienqueriente que no pone mucha riqueza en manos de su hijo inmaduro, pero que, cuando el hijo se vuelve adulto y sabe cómo gastar el dinero, le da toda la tesorería.” (Libro de Kåñëa, Cap. 80, págs. 571-575).













Story of Mother Ganga told by Sage Vishvamitra




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This part comes from the holy Ramayana, where Vishvamitra, the great Rishi, tells the 2 sons of King Dashrath, lord Rama and Lakshman about mother Ganga

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Jai jai govinda hare jai jai gopala hare

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