martes, 16 de marzo de 2010

Sri Guru y Su Gracia 5º

CAPITULO CINCO


Conciencia de Dios vs.

conciencia de sociedad


Mahavishnu Swami at Brighton Ratha Yatra 2009 - 05

Mahavishnu Swami at Brighton Ratha Yatra 2009 por ISKCON desire  tree.

Mahavishnu Swami at Brighton Ratha Yatra 2009


Mahavishnu Swami at Brighton Ratha Yatra 2009 - 06

Mahavishnu Swami at Brighton Ratha Yatra 2009 por ISKCON desire  tree.

Mahavishnu Swami at Brighton Ratha Yatra 2009



Estudiante: En la búsqueda de la verdad espiritual, uno debe unirse a una misión religiosa para avanzar hacia la meta última de la vida. Sin embargo, después de un tiempo pueden surgir políticas sectarias para estorbar el camino del progreso. Uno puede ver que dentro de la sociedad los intereses pragmáticos se anteponen a las ideas espirituales. Si uno siente la necesidad de mirar hacia otro lado, sus autoridades dirán que no se encontrarán verda­des más elevadas. Uno también será advertido que si deja la sociedad, sufrirá serias repercusiones. Y uno se convertirá en un proscrito, marcado como un hereje por perseguir lo que uno sinceramente cree que es el ideal sobre el cual se fundó la sociedad, ¿debe uno tomar el riesgo de abandonar a la sociedad, ignorando el consejo de sus autoridades inmediatas, o debe tratar de permanecer en la sociedad?

Ärîla Ärîdhara Mahârâja: Progreso significa eliminación y nueva acepta­ción. Por lo tanto, cuando hay un choque entre el punto de vista relativo y absoluto, el relativo debe dejarse a un lado y el absoluto debe ser aceptado. Suponga que usted es americano, pero de corazón usted es socialista. En la práctica general, usted vivirá armoniosamente como un americano, pero cuando hay un conflicto entre los capitalistas y los socialistas, ¿qué lado aceptará: El socialista o el capitalista?

Su credo es el de un socialista. Usted vive en un país donde la mayoría es capitalista. Cuando no hay diferencia entre las dos partes, no hay conflicto, pero cuando haya un choque, ¿en qué lado se quedará usted? Internamente usted se puede identificar como un socialista, pero en nombre de la paz y por el bienestar del país, usted no puede expresarlo externamente. Pero supon­gamos que usted es un socialista radical usted va a tratar de conservar sus creencias, la pureza de su fe por los socialistas. Usted tratará de abandonar su país para reunirse con los socialistas.

En consecuencia, lo absoluto y lo relativo son dos clases diferentes de inte­reses. Y encontramos más importancia en el interés absoluto. Debemos ser sinceros con nuestras creencias. Algunas veces tenemos que dejar nuestra parafernalia si no nos conviene. Así también, aún en la concepción de pureza del movimiento de la conciencia de Kèëòa, en el credo vaiëòava también hay pureza y forma. La forma es necesaria para ayudarme de un modo general a conservar mi posición actual. Al mismo tiempo, mi concepción de un ideal más alto siempre me incitará para avanzar, para ir más adelante y a donde­quiera que vaya, tengo que seguir el modelo más avanzado el ideal más elevado. La vida espiritual es progreso no estancamiento. ¿Me ha entendido?

Devoto: Sí.


Católicos, protestantes y puritanos


Ärîla Ärîdhara Mahârâja: Esto es progresivo. Estamos en la etapa de sâdhana, la práctica espiritual, y queremos una vida progresiva. Queremos ir hacia adelante, no hacia atrás. La posición formal me ayudará a conservar mi posición actual, y mi extraordinaria afinidad con el ideal me llevará hacia adelante. De la misma manera en que hay muchos partidos progresistas en tantas misiones: Los comunistas progresistas, los cristianos progresistas. Primero estaban los católicos, luego los protestantes, después los puritanos, de este modo progresó el cristianismo. Por lo tanto, hay progreso en la forma correcta y en la forma equivocada. La búsqueda de Ärî Kèëòa es dinámica y viva, así que siempre estarán ocurriendo ajustes y reajustes. Y por consi­guiente, deberíamos cambiar también nuestra posición actual para no tener que sacrificar el alto ideal por el que hemos venido.

Uno nace en una tierra particular por los arreglos de la naturaleza, pero su alto ideal le pide algunas veces abandonar el país. Einstein tuvo que abando­nar Alemania e ir a América debido a su alto ideal de vida. Y se pueden encontrar muchos ejemplos similares en el mundo. El ideal lo es todo. El ideal más elevado de un hombre es su joya más preciosa. Nuestro ideal es nuestra más preciosa gema.

Se recomiendan muchas cosas en las Escrituras, pero todas están hechas para promovernos hacia la verdad de una manera indirecta (sva-dharme nidhaman äreya). Se recomienda que en cierto momento, por consideración a nuestros amigos más cercanos, debemos abandonar nuestro ideal. Pero en el Bhagavad-gîtâ la última instrucción de Kèëòa es: sarva dharmân partyaya mâm ekaê äaraòaê vraja, “si es necesario mantener el ideal más elevado, tienes que abandonar a tus amigos. Ríndete a Mí. Yo soy el significado real de las Escrituras”. La clase más elevada de idealistas abandonan su país, su familia, sus amigos y todo lo demás, pero no pueden abandonar su ideal.

En el Bhagavad-gîtâ, Kèëòa dice: “Es mejor morir cuando uno está reali­zando sus propios deberes, que tratar de llevar a cabo los deberes de los demás”. Es un nivel de comprensión: La consideración relativa. En el Bhaga­vad-gîtâ también se da la consideración absoluta: sarva dharmân parityaja mân ekam äaraòaê vraja. Kèëòa dice: “Abandona todo. Ven a Mí directa­mente”. Esta es la forma revolucionaria. Esto es absoluto. Y esto es relativo: “Permanece con tu propia casta. No los abandones”. Esa es la concepción nacional. Existe la conciencia de nación y la conciencia de Dios; si la conciencia de sociedad impide el desarrollo de la conciencia de Dios, aquella debe ser dejada a un lado. Esto se confirma en el Ärîmad-Bhâgavatam (5.5.18):


gurur na sa syât sva jano na sa syât

pitâ na sa syâj jananî na syât

daivaê na tat syân na patiä ca sa syân

na mocayed yaì samupeta mètyum


Hasta un Maestro Espiritual, un pariente, un padre, un esposo o un semi­diós, que no pueda salvarnos de los repetidos nacimientos y muertes, deben ser abandonados de inmediato”. Qué decir de las cosas ordinarias, inclusive el Guru, puede ser abandonado. Puede que uno tenga que abandonar su propio guía espiritual, como en el caso de Bali Mahârâja o sus parientes, como en el caso de Vibhiëana. En el caso de Prahlâda, su padre tuvo que ser abandonado, y en caso de Bharata Mahârâja, fue su madre. En el caso de Khatvanga Mahârâja, él dejó a los semidioses, y en el caso de las yajña patnis, (las esposas de los brâhmaòas) ellas dejaron a sus esposos en su intento por alcanzar a la Personalidad Absoluta.

Nosotros necesitamos a la sociedad solamente para que nos ayude. Si nuestra afinidad con la sociedad nos reprime, entonces debemos abandonarla y seguir adelante. Existe una consideración absoluta y una consideración relativa. Cuando ellas chocan, se debe abandonar la relativa y aceptar la absoluta. Si mi voz interna, mi conciencia espiritual, decide que esta clase de compañía no puede ayudarme realmente, entonces tendré la dolorosa nece­sidad de abandonarla y correr hacia mi destino a dondequiera que mi conciencia espiritual me guíe. Cualquier otro camino será hipocresía y detendrá mi progreso real. Si somos sinceros en nuestro intento, entonces nadie en el mundo podrá detenernos o engañarnos; sólo nosotros mismos podemos engañarnos (na hi kalyâòa-kèt kaäcid durgatiê tâta gacchati).

Tenemos que ser veraces con nosotros mismos y veraces con el Señor Supremo. Tenemos que ser sinceros.


La desaparición del Guru


Estudiante: Después de la desaparición del Maestro Espiritual, ¿cómo debe­rían los discípulos continuar su misión?

Ärîla Ärîdhara Mahârâja: Usted no puede descuidar su conciencia. Usted debe ir a pelear como un soldado para salvar a su país o su gente o su honor. Su ambiente no depende de su capricho. Puede parecer extremadamente confuso, pero usted tiene que afrontar eso. Sin importar qué tan complejo sea el campo de batalla, usted tendrá que pelear como soldado que es. De otra manera, usted no tiene fe en su propia causa.

Pueden haber perturbaciones. Es más, podemos decir que debe haberlas, inclusive debe haber disputas entre los devotos, pero no deberíamos dejar de predicar acerca de Mahâprabhu, a pesar de todas las diferencias. Las pertur­baciones llegarán porque nuestro Guru más amado se ha separado de noso­tros. Ha caído sobre nuestra cabeza semejante maldición; ¿debería gustarnos vivir pacíficamente? En su velorio deben llegarnos perturbaciones y debemos sobrellevarlas. Pero tenemos que permanecer sinceros; debemos encarar la dificultad de la mejor manera. Ella ha llegado para entrenarnos para ir en la dirección correcta.

Lo que recibimos de nuestro Maestro Espiritual solamente lo comprendimos de manera general. Ahora, las cosas están de tal forma que tenemos que examinarnos a nosotros mismos en cada posición. Tenemos que analizarnos. Âtmâ-nikëepa, el autoanálisis ha comenzado. Estamos a prueba. ¿En qué forma hemos recibido lo que nos dio nuestro Maestro Espiritual? ¿Apropiadamente o sólo ostentosamente? El tiempo ha venido para purificar­nos, para probar si somos estudiantes verdaderos, discípulos genuinos o si somos sólo sus discípulos en la superficie y en el credo. ¿Cuál es la posición de un discípulo genuino? Si vivimos en la sociedad, ¿qué tan profundas son nuestras creencias? ¿Con qué actitud hemos aceptado sus enseñanzas? ¿Qué tan profundas son estas raíces dentro de nosotros? El fuego ha venido para probar si lo podemos soportar. ¿Es nuestra aceptación verdadera? O, ¿es una farsa, una imitación? Este fuego lo probará.


Rodeado por el karma


Así que no debemos sentir miedo por ninguna circunstancia adversa. Kèëòa dice en el Bhagavad-gîtâ: “Un këatriya feliz anhela la batalla que tú estas enfrentando (sukhinaì këatriyâh pârtha labhante yuddham îdèëam)”. Por lo tanto, un mal trabajador pelea con sus herramientas. Nuestro karma viene para enfrentarnos, para rodearnos y no lo podemos evitar. Estas perturbacio­nes son un resultado de nuestro propio karma; ellas vienen de dentro de nosotros. Así que debemos pelear. Debemos actuar apropiadamente en su trato.

Tenemos que escudriñar en forma más precisa lo que pensamos que enten­demos. Cada uno debe preguntarse a sí mismo: ¿Dónde estoy? ¿Cuál es mi necesidad real? Y ¿cuán intenso es el deseo por ese algo genuino? Se deben expresar todas estas cosas y hacerlas públicas. Este es el campo verdadero del sâdhana o la práctica. Nuestra práctica, nuestro avance necesita de todas estas dificultades. De otra manera, no podríamos saber lo que es progreso, y nos volveríamos hipócritas y entregaríamos la misma cosa adulterada a los otros. Así que es necesario que lleguen todas estas perturbaciones para poder purificarnos.

Y Dios no se equivoca. Él ordena el ambiente. No es nuestra responsabili­dad. La responsabilidad del ambiente no descansa sobre nosotros. Nuestra responsabilidad es solamente con nosotros. El medio ambiente está en las manos del Señor. Él no me ha hecho nada malo. Si yo soy sincero, tengo que adaptarme a este ambiente y poner mi fe en Él. Nuestro patriotismo será probado por nuestra posición, en cualquier circunstancia, durante la batalla. Seremos probados para ver si somos verdaderos soldados o no.

Puede suceder cualquier cosa, pero tenemos que afrontarla. No puedo olvi­dar a mi Señor, a mi Guru, a mi Gaurâôga, a mi Râdhâ-Govinda, bajo cualquier circunstancia. Bajo cualquier circunstancia desfavorable, debo mantenerme con mi cabeza erguida y decir: “¡Sí! Yo soy un sirviente de ese clan, de esa sampradâya. Todo el mundo puede abandonarme, pero yo continuaré sólo!” Debemos seguir adelante con ésta actitud, bajo cualquier circunstancia. Entonces el reconocimiento me será favorable: “Sí, él se man­tuvo allí bajo tan penosas circunstancias”. Nuestros superiores estarán satisfe­chos con nosotros. Tenemos que analizarnos a nosotros mismos: ¿Qué tan egoístas somos? ¿Qué porcentaje de nuestros hábitos malos e indeseados, anarthas, permanecen todavía en nuestros corazones? ¿Cuántas son las impu­rezas del karma, del jñâna, de los deseos mentales y de otras cosas sucias mezcladas con la fe verdadera que deben salir y que tienen que ser elimina­das de diferentes maneras? Si queremos el bien verdadero, nadie puede oponerse. Debemos movernos con este espíritu y entonces podremos enten­der qué es qué.


Jesús y Judas


Cristo también dijo a sus seguidores: “Uno de ustedes me traicionará”. Judas estaba entre los doce, y Jesús dijo: “Entre ustedes doce hay uno que me entregará al enemigo esta misma noche”. Aún esto puede ser posible. Él dijo: “Incluso tú Pedro, tú también me negarás tres veces antes que el gallo cante”. “¡Oh, no, no, no, yo no puedo negarte!” Pero el Señor no tolera el orgullo de un devoto. Él quiere entrega, entrega total. Pedro dijo: No, no yo soy tu sirviente fiel. Tampoco se debe tolerar esa clase de ego. Pedro, quien era el líder, también estaba expuesto. Así que el Señor no tolera el orgullo.

Los devotos son solamente herramientas en las manos del Señor. Un rey musulmán anunció que necesitaba un adulador, un “Hombre-sí”. Anterior­mente, en la corte de los reyes, ellos tenían aduladores. Cualquier cosa que el rey decía, él decía lo mismo. Él anunció que quería un adulador y muchos hombres vinieron a pedir el trabajo. Él comenzó a entrevistarlos.

- ¿Cree usted que podrá realizar sus deberes de manera apropiada?

- Sí, yo podré realizarlos.

- Yo creo que usted no podrá desempeñarse correctamente.

- No señor, seré capaz de hacerlo.

Todos fueron despedidos excepto uno. Cuando el rey le dijo:

- Creo que usted no será capaz de cumplir con los deberes de un adulador.

Uno de ellos dijo:

- Yo también pienso de esa manera.

- No, no, no, usted será capaz, usted es el más conveniente.

- Sí, yo soy el más conveniente.

- No, no, tengo mis dudas.

- Sí, yo también tengo mis dudas.

El rey dijo:

- Este es el hombre para el trabajo.

Aquellos que habían reclamado continuamente ser aptos para el trabajo fueron despedidos y rechazados. De la misma manera, nuestra alma debe tener esa flexibilidad en el servicio al Señor. No debemos tener ninguna clase de ego. Por supuesto que en el sentido externo porque tenemos nuestro ego permanente en el interior, cuando el alma entra en esos dominios superiores. La posición de eso es algo separado. Pero este ego material debe ser disuelto en un cien por ciento. Pero cuando se ponga en el fuego se convertirá en cenizas.

Debemos tener una sola dirección en nuestro propósito por alcanzar la verdad. Dronâcârya fue el maestro de armas, el Astraguru, de los Pâòàavas. Cierto día, mientras examinaba el progreso de sus discípulos, colocó un pájaro artificial en la copa de un árbol. Pidió que los hermanos vinieran uno por uno e hicieran puntería, Yudhiëùhîra se aproximó. Dronâcârya le dijo:

- Prepárate para golpear ese pájaro. ¿Estás listo?

- Sí.

- ¿Qué ves?

- Veo el pájaro.

- ¿Algo más?

- Sí, los veo a todos ustedes.

- Vete.

Entonces otro de los hermanos se aproximó. Dronâcârya le dijo:

- Dispara al ojo del pájaro. Éste debe ser marcado por tu flecha. Apunta. ¿Qué ves?

- El pájaro.

- ¿Algo más?

- Sí, también veo el árbol.

- ¡Oh! Vete.

Entonces vino Arjuna. Dronâcârya le dijo:

- Prepárate.

- Sí, mi señor, así lo he hecho.

- ¿Ves el pájaro?

- Sí, lo veo.

- ¿El árbol?

- No.

- ¿Ves el cuerpo del pájaro?

- No.

- ¿Qué ves?

- Solamente la cabeza.

- ¿La cabeza entera?

- No.

- ¿Qué ves?

- Sólo el ojo.

- ¿No puedes ver nada más?

- No puedo ver nada más.

- ¡Sí, mi muchacho, dispara tu flecha!

Deberíamos tener esta clase de propósitos en nuestra vida: Hacerlo o morir. Cualesquiera que sean las circunstancias que puedan venir a atemorizarme, no me atemorizaré. Si mis propios hombres parecen ser mis enemigos, eso no importa. Mi propiedad es sólo Él. Y Él no puede tolerar que alguien se convierta en Su socio. Él es Absoluto. Él es mi poseedor Absoluto. Él no tolera ninguna clase de sociedad allí. De esta manera, tengo que ir donde mi conciencia espiritual me lleve. Por la voluntad de Dios, los amigos se pueden convertir en enemigos. Los enemigos se pueden convertir en amigos, pero yo debo permanecer firme en mi ideal. Si soy de una naturaleza progresiva, entonces tiene que haber eliminación y también nuevos comienzos. No podemos evitarlo en el curso de nuestra realización.

Cuando estamos en la escuela, no todos pasan; algunos fracasan y entonces nos tenemos que encontrar con nuevos compañeros de clase. De nuevo nosotros avanzamos y tenemos otros amigos, y los viejos compañeros se quedan atrás. Eso es lo más natural. Esto no significa que estemos envidiosos de ellos. Sentimos compasión por ellos. Trataremos de hacer lo mejor para ayudarlos. Pero a pesar de todo, puede suceder. No podemos remediarlo, pero ésta es la naturaleza de la vida espiritual. Por lo tanto, los principios absoluto y relativo siempre están chocando. Parecerán que luchan el uno con el otro, pero debemos aceptar lo absoluto y sacrificar lo relativo.


La prisión mental


Sin embargo, lo relativo es necesario. Un muchacho tiene que poner toda su fe en su profesor de primaria, de otra manera su progreso se verá obstacu­lizado. Él no puede pensar que lo que su maestro le enseña es falso o de baja calidad. Cuando crece, él acepta otro profesor para la secundaria, pero con esto no significa que el profesor de primaria sea rechazado o insultado. Para nuestro propio beneficio, debemos aceptar cualquier cosa que encontremos que sea análoga a lo que nuestro Guru Mahârâja nos ha dado, cualquier cosa que nos dé más iluminación y cualquier cosa que nos ayude a entender más claramente lo que hemos escuchado de nuestro Guru Mahârâja.

De otra manera, ¿qué he recibido en la casa prisión de mi mente durante mi aprendizaje? Dios no es una cosa finita. Él es infinito. Y hasta lo he hecho prisionero en la celda de mi cerebro, ¿seguiré solamente en eso? ¿Qué es esto? ¿Es mi realización algo vivo o está muerta? ¿Hay algún crecimiento? Lo que he recibido de mi Maestro Espiritual ¿puede crecer? ¿O está acabado? ¿He alcanzado la posición infinita donde ya no puedo progresar más?

Si alguien dice que ha alcanzado esa posición y que no hay nada más para comprender, entonces nosotros le ofreceremos nuestras reverencias desde lejos. No somos sus adoradores. Si alguien piensa que ha terminado, que ha alcanzado la perfección, ¡odiamos eso! Incluso un Âcârya debe considerar que es un estudiante y no un profesor perfeccionado que lo tiene todo. Uno siem­pre debe pensar de uno mismo que es un estudiante fidedigno. Hemos venido a comprender el Infinito, no las cosas finitas. En consecuencia, esta lucha entre el conocimiento finito e Infinito continuará para siempre.

Deberíamos pensar: “¿Lo que he comprendido es absoluto?” ¡No! No hemos terminado con el conocimiento. Todavía debemos conocer. Brahmâ mismo dice: “Maestro, estoy completamente engañado por Tu poder. No estoy en ninguna parte”. Alguien que está en contacto con el Infinito no puede sino decir esto: “No soy nada”. Este debe ser el punto sobresaliente. El proponente de la Escritura más importante en el Vaiëòavismo Gauàîya, Ärîla Kèëòadâsa Kavirâja Gosvâmî dice: purîëera kîùa haite muñi sei laghiëùha, “soy más bajo que un gusano en el excremento”. Esta es su declaración y lo está diciendo así sinceramente. ¿Debemos avergonzarnos de manifestar nuestro carácter negativo, nuestro desarrollo negativo, lo cuál es la verdadera riqueza de un discípulo? Por lo tanto, ya que él demuestra tal carácter negativo, es que caemos a sus pies. Y si alguien dice: “He terminado todo conocimiento. Dios, Caitanya, es mi discípulo”. Él debe ser liquidado como el peor enemigo que jamás se haya encontrado en el mundo.



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jueves 11 de marzo de 2010

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