lunes, 15 de marzo de 2010

Sermones del guardián de la devoción II - 5º

CAPITULO CINCO


El Sol Kèëòa


Radha Shyamsundar New Raman Reti ISKCON Alachua - 04

Radha Shyamsundar New Raman Reti ISKCON Alachua - 04 por ISKCON  desire tree.


Radha Shyamsundar New Raman Reti ISKCON Alachua - 03

Radha Shyamsundar New Raman Reti ISKCON Alachua - 03 por ISKCON  desire tree.


Si deseamos refugio, aäraya, este debe venir de arriba; éste no está bajo nuestros pies sino sobre nuestra cabeza. El principal mantra védico dice:


tad viëòoì paramaê padaê sadâ paäyanti sûrayaì divîva cakëur âtatam


Los sagrados pies de Viëòu, quien todo lo penetra (yaì idaê vyâpnotîti viëòuì), Sus pies, Su parte inferior, están hacia nosotros. Paramaê, significa muy altamente calificado, desde todos los puntos de vista. Eso no debe ser despreciado. Desde el punto de vista de la existencia sutil, del conocimiento así como de la dulzura, el Absoluto es paramaê padaê. Sadâ paäyanti sûra­yaì, los escolásticos están siempre conscientes de este hecho; ésta es la base real de sus vidas.

El hombre no es un animal que vaga sobre la tierra, la montaña o la jungla; el hombre verdadero está siempre consciente de la entidad más elevada, está siempre consciente de una entidad superior. Está siempre observando o consciente de ese ideal. Divîva cakëur âtatam, ¿vagamente o en una forma mística? No. Tan destacada, clara y real como el sol en el cielo. Tad viëòoì paramaê padaê. Así que realmente debemos vivir y actuar en esa concien­cia, somos hijos de ese mundo consciente.


Conciencia animal: El mundo de la muerte


Tvaê tu râjam mariëyeti, paäubuddhim imâê jahi (Bhâgavatam 12.5.2). En la conclusión del Ärîmad-Bhâgavatam, Ärî Äukadeva Gosvâmî advierte a Parîkëit Mahârâja de ser consciente de la base firme de sus enseñanzas. El engaño es como una serpiente que viene cautelosamente a morder y matar. La ignorancia viene sigilosamente y lleva al alma hacia el mundo de la conciencia animal, y todos nosotros estamos andando bajo el engaño de esta espesa carne y sangre; por lo tanto, son necesarias bases más sólidas para que nos eleven por encima, hasta su regazo.

Diviva cakëur âtatam... mariëyeti, paäu-buddhim imâê jahi: “Así, haz a un lado la conciencia animal que eres carne y sangre. ¡No! Tú no eres limitado a la carne y a la sangre, sino que eres una unidad consciente y no morirás. No eres un miembro de este mundo mortal, donde todo seguro va a morir a causa de la identificación incorrecta. Esto es impuesto sobre ti. ‘Debes morir, debes debilitarte, debes nacer, debes padecer enfermedades’, pero todo esto es producto de la identificación errónea con el cuerpo. Esta es conciencia animal, conciencia que eres un animal. Pero tú no lo eres, eres una unidad consciente, eres espíritu, eres alma”.

No solamente es el alma inmortal, no solamente Dios existe, no solamente es Él, el Absoluto, dispensador de lo bueno y lo malo, sino que nosotros mismos somos unidades de ese mundo consciente. Así, paäu-buddhim imâê jahi: “Sepárate eternamente de esa manía, de esa falsa concepción y falsa identificación con este aspecto material, el cual es resultado de tu vida degra­dada, reintégrate a tu gloriosa posición como alma”. ¿Y cómo es esto posi­ble? Tú eres taùasthâ (marginal) por constitución, así que no puedes apoyarte en tus propios pies. Podrás tener un refugio mundano dentro de la identifi­cación mundana, o por encima de eso, podrás tener un refugio por encima de tu cabeza. ¡Oh taùhastâ-jîva! Debes tener un refugio en la tierra del svarûpa-äakti, la tierra definitiva.


La luz de luz


Paramaê padaê, los divinos pies de Viëòu, de Nârâyaòa, de Kèëòa, son como el sol para ti, haciendo la comparación material, esto es, cakëuì o “vidente” o aquello que hace el tacto o la visión posible. Si Él se retira, todo es oscuridad, si el plano supremo de Viëòu está ausente, todo será oscuridad. Esa es la luz de luz y debes ser eternamente consciente que por encima de ti hay otra tierra, allí está tu refugio y tú eres un alma en unidad. Debes realizar este cambio radical en ti, ese plano es tu refugio, este mundo no es tu refugio, es una casa prisión para ti; esta amplia y gráfica consideración comprensiva, debe ser la base del entendimiento espiritual, de otra manera hay peligro de sahajiyismo o imitacionismo. Tad viëòoì paramaê padam. Tenemos que cruzar esta “línea Hindenburg”.2


La tierra del servicio


Básicamente, este es el consejo del Èg Veda, el primer Veda que desciende del mundo superior a este mundo: El requisito principal para todos ustedes es concebir que hay un mundo arriba, y ‘arriba’ significa en la línea de la cons­ciencia. Tu identidad superior es de esa consciencia y debes aceptar ese mundo consciente allá arriba como tu refugio, vivirás y actuarás allí, este es el cambio radical. Aquí estás en la atmósfera de la explotación, pero esa es la tierra del servicio; allí tienes que pensar en términos de servicio. Eso está sobre tu cabeza, esa región es superior al material del cual estás hecho. ¿Deseas tal conexión? ¿O prefieres reinar en el infierno que servir en el cielo? ¿Qué deseas? Considéralo y luego ven hacia adelante. Puedes tener la pers­pectiva de tenerlo todo, hasta a Kèëòa, el Absoluto, de otra forma tendrás que girar en este mundo de 8'400.000 especies”.


jalajâ navalakëâòi sthâvarâ lakëa-viêäatiì

kèmayo rudra-saôkhyakâì pakëiòâê daäa-lakëakam

triêäal-lakëâòi paäavaì catur lakëâòi mânuëâì

Viëòu Purâòa


Existen 900.000 especies acuáticas, 2'000.000 de especies vegetales, 1'100.000 de insectos y reptiles, 1'000.000 de aves, 3'000.000 de mamíferos y 400.000 especies humanas”.

Estas son las 8'400.000 especies a través de las cuales tendrás que vagar en el mundo de la acción y de la reacción. Necesitas elegir un sendero. ¿Deseas ser un miembro de la tierra de la inmortalidad? ¿Deseas jahma-mètyu-jarâ- vyâdhi (nacimiento, vejez, enfermedad y muerte)? ¿O deseas inmortalidad? Si deseas inmortalidad tendrás que pagar por la entrada, tendrás que conseguir la visa, tendrás que prepararte para tal comienzo cate­górico; y el contrato que tendrás que firmar es el de esclavitud a Kèëòa. Jîvera svarûpa haya kèëòera nitya-dâsa. Si deseas ir a esa tierra mística, la tierra de la esperanza, prosperidad y perspectiva infinita, tendrás que ir como esclavo, porque ese plano está hecho de un material superior al que tú mismo posees”.


vaikuòùhera pèthivy âdi sakala cinmaya

mâyika bhûtera tathi janma nâhi haya

Caitanya-caritâmèta, Adi 5.53

Allí, tierra, agua, etc., todo es hecho de conciencia, espíritu. Y por encima de eso, existe ânandam o éxtasis; no sólo es cuestión de conciencia. Aunque la medicina parece amarga al comienzo, luego puede uno saborear su dulzura. Nuestra aproximación al reino divino puede también ser experimen­tada en esta forma; así en râga-mârga, el sendero del amor divino, y en Kèëòa-loka, no hay solamente conciencia, sino que la belleza es el elemento que prevalece allí.

Un barco sin timón va a la deriva en el océano. Pero si hemos tomado con el corazón el ideal particular de Kèëòa, Mahâprabhu y el Bhâgavatam, enton­ces seremos capturado. Nuestro mechón de cabello (äikhâ) está amarrado a los pies de Guru Mahârâja y la gracia divina. El mechón de pelo es captu­rado, la cabeza es capturada allí, y todo será hecho a través de la cabeza, la parte más venerada en este mundo material.

Alguien que tiene un buen ideal está en posesión de la riqueza más valiosa. De otra forma sólo anhelaremos kanaka-kâminî-pratiëùhâ, popularidad, cosas para el placer de los sentidos y dinero; pero todas ellas son conciencia animal. Un cambio radical debe ser efectuado en nosotros si realmente deseamos una vida afortunada. Tal es la importancia de nuestro ideal, un hombre debe ser juzgado por su ideal, la grandeza del ideal que está tratando de realizar debe ser marcada. El hombre del futuro, el hombre de mañana, deberá ser juzgado por su ideal; si su ideal es grande, él es grande, porque si es sincero, mañana o muy pronto él lo alcanzará. Así, nuestro ideal es el factor más importante. Nosotros podríamos no obtener nuestro ideal más elevado muy fácilmente. No es “mercancía” inferior para ser dispuesta a bajo precio en el mercado, es más valiosa, pero cualquiera que sea el costo, no importa.

Deberíamos sentir interiormente: “No deseo nada menos que lo más elevado, ese advaya-jñâna, ese Autócrata. Esa Bondad Autócrata, el Supremo Amo de todo, lo deseo a Él y nada menos; debo vivir, actuar y sentir que cualquier cosa que debe hacer, a cada segundo, la haré con esa intención. No tengo tiempo que perder ni nada por qué dudar”.

Si a cada momento actúo con el ideal en el corazón, haré siempre algún progreso hacia él. Si puedo solamente permanecer en contacto con mi ideal, éste me guiará y me inspirará en cualquier acción, cualquier cosa que deba hacer o deshacer, comer, descansar, etc., mi ideal estará sobre mi cabeza, y eso gradualmente me sacará de todos esos enredos y tentaciones y un día u otro seré capaz de alcanzarlo”.


La atracción divina revela el ideal


jâta-äraddho mat-kathâsu nirviòaì sarva-karmasu

veda duhkhâtmakân kâmân parityâge ‘py aniävaraì

Ärîmad-Bhâgavatam 11.20.27


Para aquél que ha tenido la oportunidad de adquirir un gusto superior y llegar a ser atraído a hablar acerca de Mis actividades y Mi movimiento, ninguna tentación podrá tenerlo bajo su poder. Él llegará a ser indiferente a toda otra actividad. El resultado es que él puede entender interiormente que todas las demás cosas guardan una reacción desagradable. Aun así, aunque puede concebir que todas ellas están produciendo dolor, él es incapaz de liberarse inmediatamente de sus garras. La deuda está ya adquirida y sus acreedores no le permitirán escapar”. Estamos en medio de muchas adquisi­ciones, no es tan fácil dejarlas de una vez por mi dulce voluntad. Pre­via­mente, adquirí conscientemente algunas obligaciones y no puedo abruptamente cortar su conexión; ellas no me dejarán libre”.


tato bhajeta mâê prîtaì äraddhâlur dèàha-niäcayaì

juëamâòaä ca tân kâmân duhkhodarkâêä ca garhayan

Ärîmad-Bhâgavatam 11.20.28


Pero la äraddhâ o atracción pura que ha desarrollado por Mí es de natura­leza eterna. Ésta no puede ser subyugada o cortada por ningún intento mun­dano u ordinario. No obstante, experimentar muchos sufrimientos, él continúa recordándome. Su pensamiento, aspiración y sinceridad son para Mí, y entre más es obligado a sufrir la presión del medio ambiente, su firmeza en Mí llega a ser más fuerte y finalmente invulnerable; y por pasar todas estas pruebas, él permanecerá firme. Firme y creciendo más allá de la jurisdicción de estas fuerzas mundanas. Entre más presión viene de afuera, más firme­mente siente la necesidad de Mi ayuda hacia él”.

Con el tiempo, dará su espalda a todos los sufrimientos del mundo y me mantendrá al frente. Él comenzará a avanzar: ‘No puedo quejarme de cual­quier cosa que me suceda, no puedo quejarme, está en la jurisdicción de mi Amo si juzga convenientemente que yo sobrepase estas pruebas o no, pero no dejaré mi nuevo ideal, no puedo; cualquier cosa puede venir y suceder, no importa’”.

Incluso abusa de sí mismo: ‘¿Qué habré hecho yo? ¿Qué habré hecho? ¡Es bastante justo que deba ser atormentado y obstaculizado de tal manera! ¡Esto es incorrecto! Realmente tratos justos han venido a ser ejercidos sobre mí. ¿Por qué habré cometido esa falta? Entré en una alianza equivocada, entré a las tribus de goondâs por explotación. La reacción que está llegán­dome es buena y correcta.’ Él se culpa a sí mismo, no culpa al medio ambiente por obstaculizarlo, sino que se ve dentro de un campo de concentración; culpa a su propio yo, a su propio libre albedrío y destino. Esa se vuelve la naturaleza de su temperamento en ese instante él no busca colocar la falta en los hom­bros de otros, sino que toma toda la carga: ‘Si el medio ambiente está haciendo justicia sobre mí, el traidor, el ambicioso, el opresor del medio ambiente.’ Cuando está en tal conciencia, su bhakti-yoga, su ocupación devocional, llega a ser más y más intensa; la intensidad de su progreso se acelera”.


proktena bhaktiyogena bhajato mâ ‘sakèn muneh

kâmâ hèdayâ naäyanti sarve mayi hèdi sthite

Ärîmad Bhâgavatam 11.20.29


Con movimiento acelerado, su intensidad hacia Mí crece. Entonces, por Mi aparición, todas sus diferencias internas y externas son gradualmente destrui­das y evaporadas. Cuando por tal aproximación alcanza Mi dominio, o mejor dicho, Yo desciendo extendiendo Mi existencia a su corazón, enton­ces todo lo demás desaparece”.


bhidyate hèdaya granthiä chidyante sarva-saêäayâh

këîyante câsya karmâòi mayi àrëte ‘khilâtmani

Ärîmad Bhâgavatam 11.20.30


Entonces, bhidyate hèdaya-granthiì: Todos los enredos y complicaciones, esquinas y recovecos se desvanecen. Las perversidades desaparecen, él se encuentra en medio de correctas y sencillas representaciones, espaciosos y amigables temperamentos. Su atmósfera cambia, todas las ataduras de las muchas atracciones a diferentes logros son disueltas de una vez. Ellas no tienen necesidad en esta tierra.

Hèdayenâbhyanujñâto (Manu-saêhitâ 2.1): La aprobación interna viene a asegurar que ha llegado a su propia tierra. Cidyante sarva-saêäayâh: No hay lugar para ninguna duda; él encuentra que todos los anhelos están más que cumplidos aquí: “Lo que yo estaba buscando, lo que mi cuerpo entero estaba buscando”.

En el vaiëòava-padâvali (Antología de canciones vaiëòavas), existe una expresión: prati aôga lâge kânde prati aôga mora. En la cumbre de la Divini­dad, mâdhurya-rasa, donde Ärîmatî Râdhârâòî es äakti (la potencia divina del Señor), ella dice: “Cada miembro de Mi cuerpo está clamando por la respec­tiva parte de Mi Señor, no solamente Mi yo sino cada parte de Mi cuerpo ansiosamente aspira por la correspondiente parte del cuerpo de Mi Amo”.

Cidyante sarva-saêäayâh, cada parte atestigua: “¡Sí hemos alcanzado el destino por el que luchamos, ésta es nuestra satisfacción cabal, ésta es mi tierra, ésta es mi casa!”

Cada átomo de nuestro cuerpo dirá esto. Ningún rastro de dudas se encuentra, pues no hay lugar para eso; sino que cada átomo encontrará su realización: “Éste es mi hogar, éste es mi dulce hogar, estoy en la comodidad del hogar, lo encontré”.


Nuestra meta añorada


Këiyante câsya karmâòi: (El Señor dice acerca de Su devoto) “Y la fuerza de la reacción no vendrá a obstaculizarlo, a arrastrarlo hacia abajo o llevarlo hacia atrás; eso también es cortado”. Mayi dèëte ‘khilâtmani: “Soy lo máximo de la perfección máxima. Él será capaz de seguir Mi amistad”.

Este debe ser el rumbo de nuestra vida, nuestra meta acariciada. El Ärîmad-Bhâgavatam nos dice esto. Hogar, dulce, dulce hogar. Eres una criatura de esa tierra. En una palabra, ésa es nuestra meta. ¿Por qué es ésa la meta más elevada? Porque ése es tu hogar. Svarûpe sabâra haya, golokete sthiti. Esta sola palabra hogar’ es suficiente para atraerte. Estás vagando en tierra extranjera, pero aquí está tu casa. Conseguirás la comodidad del hogar aquí y no serás capaz de rehusar. Así, de vuelta a Dios, de vuelta al hogar, de vuelta al Supremo.


Dios y el Supremo


Para evitar la expresión cristiana de “Dios”, nuestro Guru Mahârâja, Prabhupâda, usó la palabra “Supremo”. Dios es una concepción particular del Absoluto, pero “Supremo” representa a Bhâgavata o el trasfondo de la concepción de Dios, el cual es Svayam Bhagavân: El Señor Supremo mismo. Esta es la concepción más elevada de Dios, este es el significado; así que más que “de vuelta a Dios”, es de vuelta al Supremo”. Ärîmad Svâmî Mahârâja dio este nombre a su revista espiritual desde esta consideración.

De vuelta al Supremo, allí está el hogar. Inestablemente, andamos de aquí para allá sin ningún principio de vida, así, nuestra posición es muy triste. Pero esta es una vida dificultosa. Pensar que ‘no puedo poner mi fe en cual­quier parte’, significa que no puedo encontrar un amigo en ninguna parte. Estoy sin amigos, moviéndome entre extraños o tal vez enemigos; pero debo tener un amigo o una atmósfera amistosa, debo encontrar esa compañía en la cual pueda poner mi fe plena. en la cual pueda creer y confiar, de otra forma mi vida será miserable. Si dondequiera que coloque mi mirada pienso: No puedo confiar, no puedo confiar, todos son enemigos”, vivir en tal atmós­fera es vivir en una particular casa prisión; todo incertidumbre, todo indigno de confianza, esa es una posición muy deplorable. Así por la gracia de Dios äraddhâ llegará a nosotros: “No podemos solamente confiar y creer sino además mostrar respeto a la personalidad de la posición más alta”. Gurum evâbhigacchet.


Guru: La fuente fidedigna


Cuando sufrimos de incertidumbre al extremo, debemos anhelar la conexión con Guru, la fuente fidedigna. No puedo solamente colocar un interrogante ante él con fe y confianza, sino que el Guru es un guardián, es mi siempre bienqueriente, más de lo que soy yo con mi propio ser. “Guardián” significa un amigo que piensa más de mí de lo que yo mismo pienso, él conoce más acerca de mi bienestar que yo mismo; tal es la posi­ción de tener un guardián, un amigo, un Guru.

Narottama Ùhâkura dice: âäraya laiyâ bhaje tâôre kèëòa nâhi tyaje, “Si uno puede conseguir un guardián fidedigno, el futuro estará asegurado”. Kèëòa no puede muy fácilmente desestimar al guardián, porque él tiene una sólida posición en relación con el Señor; así, si entro en el reino de la protección de mi guardián, mi posición estará asegurada.

Ara saba mare akâraòa. Otros, que no han sido capaces todavía de suje­tarse a los santos pies de su guardián o Guru, están en una posición incierta y pueden ser desviados por otro agente. Su futuro es deplorable.

Si a través de nuestro äraddhâ podemos tener un ideal verdadero en la vida y conseguimos un guardián verdadero, entonces nuestro futuro está práctica­mente asegurado. Nuestro único deber será con nuestro guardián, nuestro Gurudeva, y todos los otros deberes serán logrados automá­ticamente.

Así, correr a través de lo largo y ancho de este amplio mundo, esta tierra donde no existen nada más que varios tipos de explotación en diferentes planos, es andar como un barco sin timón, que puede ser llevado por la tormenta de este lado para el otro, interminablemente, sin propósito. Es a través de äraddhâ que podemos conectarnos con nuestra más elevada reali­zación y satisfacción. Este asunto debe ser resuelto, entonces la vida real comienza. ¿Alguna pregunta?

Devoto: Mahârâja, usted mencionó que el mundo material es como una casa prisión, ¿son los semidioses como Brahmâ e Indra también prisioneros?

Ärîla Ärîdhara Mahârâja: Ellos también son prisioneros, pero como asis­ten­tes. Aun los prisioneros pueden llegar a ser asistentes bajo la sanción del gobierno de la prisión; en ésta, a los prisioneros antiguos y calificados, tam­bién se les da la oportunidad de tener un cargo. ¿No es así?

Devoto: Sí.

Ärîla Ärîdhara Mahârâja: Su posición es como esa, ellos también son prisioneros pero su posición es un poco superior; se les ha delegado un deber, pero no son más que prisioneros.

Devoto: El Ärîmad-Bhâgavatam dice que existen catorce sistemas planeta­rios, pero cuando observamos el cielo en la noche, vemos muchas estrellas y planetas, pareciera que el número es ilimitado.


Planos más allá de los planetas


Ärîla Ärîdhara Mahârâja: Esos catorce mundos no son sólo de este tipo físico, sino que se extienden de lo físico a lo sutil. La creación surge de la conciencia hacia la materia. La gradación desde la materia hasta la concien­cia es progresivamente más y más fina y la brecha entre la materia y el alma.

Para llenar el espacio que hay entre lo denso y lo sutil, hay una progresión de planos cada vez más y más sutiles, que finalmente se desvanecen en el área de la conciencia. La gradación desde jaàa a cetana, de la materia al espíritu o de la inconsciencia a la conciencia; ocurre en muchos pasos, fino, más fino y finísimo. Ha de ser concebido de esta manera. Bhûr, Bhuvar, Svar, Mahar, Janar, Tapar, Satya-loka, luego Virajâ, entonces Brahma-loka o Brah­mân. En Brahmân encontramos la existencia verdadera del alma. De Virajâ hacia abajo está el área de esta conciencia material.

En el Bhagavad-gîtâ (3.42) encontramos:


indriyâòi parâòy ahur, indriyebhyaì paraê manaì

manasas tu parâ buddhir, buddher yaì paratas tu saì


En forma breve, son dados aquí cuatro estados de elementos mundanos en el medio. Primero está la materia, segundo los sentidos, tercero está la mente y cuarto el juicio o la razón. Finalmente está el alma. Pero en forma más detallada, existen también siete subdivisiones desde Bhûr hasta Satya-loka. En esta línea, el alma es encontrada en Brahmân. Paratas tu saì. La palabra saì se refiere a brahman. La materia puede también ser subdividida como piedra, agua, calor, gas, éter, etc. En una palabra, es materia, pero también podemos hallar subdivisión en la materia, de lo grueso a lo sutil. En una piedra uno podrá hallar tierra, carbón, madera, tal vez oro o plata; pero todos estos elementos son percibidos por los sentidos y así los sentidos son superio­res a todas las gradaciones de la materia.

Luego hay la facultad del pensamiento o impulso: “Deseo esto o aquello”. Pero además la facultad de juicio, razón o inteligencia es superior: “No, no desees eso, producirá un cierto efecto contraproducente en ti”; así sucesiva­mente. Aun más sutil que la inteligencia es citta (conciencia), la cual no es mencionada en el Gîtâ; además está ahaôkâra (ego) y finalmente el reino del alma.

2 De acuerdo a la Enciclopedia Británica, Paul von Hindenburg (1847-1934) fue un mariscal de campo alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Notable por su inmensa fuerza, la ‘Línea Hindenburg’, también conocida como ‘Siegfriedstelling’, fue una barrera defensiva improvisada por el ejército alemán en el Frente Occidental.



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jueves 11 de marzo de 2010

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